miércoles, 5 de agosto de 2009

Estoy muy agradecido a mi ex,

Le estoy muy agradecido a mi ex–esposa por los malos ratos vividos, por lo desgraciado que me hizo sentir, porque me puteó hasta la saciedad y porque a día de hoy aun continúa intentándolo. Por toda aquella mierda muchas gracias. Sin la desagradable experiencia de haber sufrido un matrimonio que era como una condena, sin la tortura de su compañía no habría desembocado en un no menos traumático divorcio, por el cual tuve que renunciar a casi todo con tal de liberarme de ella. De aquel matrimonio solo me quedan malos recuerdos cada día más borrosos, ya ni si quiera llevo mi alianza con la inscripción “Nunca más”. También dos hijos maravillosos  y el convencimiento de que el amor es una de las cosas más importantes de la vida y que sin tolerancia, respeto y sinceridad una relación es cualquier otra cosa menos amorosa. Por todo ello no me canso de agradecerle a mi ex–mujer el preámbulo que supuso nuestro matrimonio para que un  día como mañana hace 29 meses iniciara una hermosa aventura desayunando con la persona más encantadoramente compleja y tierna que conozco. Una aventura en la que hemos compartido con cariño, desde la miseria en la que me veía envuelto, la recuperación de todo aquello que perdí. La recuperación en primer lugar de la ilusión por vivir, de la sensación de amar y ser amado de verdad. La de compartir momentos entrañables y también los difíciles sin sentirnos solos ni abandonados. La sensación de compartir momentos importantes como el cambiar de la habitación de un piso compartido a un piso alquilado, el primer fin de semana completo de mis hijos en el piso, así como las primeras navidades, la adopción de nuestra perrita, el día que decidió “por fin” venir a vivir conmigo. Cuando me dio todo su apoyo cuando mi hijo mayor decidió hacer lo mismo.  Cuando se le metió en la cabeza comprar un todoterreno  y compartir las fantásticas rutas realizadas con él.  Y ahora trasladarnos a un adosado muy “cuco” casi idílico. Nuestra perrita a sus anchas esperando en la rampa del garaje cada mañana. Los veraniegos desayunos en el patio  con los primeros rayos de sol. Las opíparas barbacoas domingueras. Aunque lo realmente fantástico es tenerla a ella a mi lado, lo demás ha venido por añadido poco a poco, solo, sin buscarlo y si no hubiera venido no sería menos estupendo. Pero tengo la sensación que con Baas a mi lado, conociendo lo revolera que es,  esta aventura no se queda ahí. Seguro que muchos momentos buenos están por venir.  A mi   ex–esposa, aunque si la partiera un rayo tampoco me iba a disgustar, mi agradecimiento porque sin el pasado el presente no sería como es hoy. A Baas todo mi amor y mi respeto por este presente que es tan estupendo como será el futro, mejor imposible.