martes, 24 de abril de 2007

Un ángel caído

    Dios no existe.
-         ¿Cómo lo sabes?
-         Si existiera no permitiría que un ángel como tu andara fuera del paraíso.
-         No soy un ángel.
-         Si, si lo eres. Un ángel caído.
-         No, no lo soy. No tengo alas.
-         Él te las arrancó. Después de todo quizás si exista.
-         ¿Por qué debía de arrancarle las alas a un ángel?
-         Por envidia
-         ¿Dios, envidia? Eso no puede ser.
-         Si. Quizás no pudo soportar que nuestro amor fuera lo más grande de su creación. Más grande aún que su bondad, más que su justicia, más que el universo. En el principio de los tiempos, en un arranque de soberbia, arrancándote las alas para que a mi encuentro no pudieras volar, del cielo te expulso. Entonces nos alejo separando las tierras por los mares. Perdiéndonos en la noche de los tiempos. Por ello en todas las épocas hubo extraordinarias historias de amor, magnificas parejas de amantes. Porque cada vez que volvíamos a nacer, como polos que se atraen, una y otra vez nos volvíamos a encontrar. Ni serpientes, ni diluvios, ni plagas, ni cataclismos, ni si quiera guerras, ni castigos divinos evitaron nuestro amor, que generación tras generación volviera a florecer. Solo la muerte puede apagar tanta pasión, no más que un punto y seguido, pues como en la primavera estalla la vida tras el invierno, así renace nuestro amor más allá del valle de las sombras cruzando victorioso tan siniestra frontera.
-         Que cruel es la vida. Que cruel es dios que destruye su propia obra si crece en hermosura y amor superando su propia naturaleza.
-         No sufras amada mía, sobreviviremos a esta calamidad que es la vida que nos dio, gracias a nuestro amor que más allá de la muerte nos reunirá de nuevo. Quizás un día, aburrido dios se olvide de nosotros. Y así una eternidad nos amaremos sin más pestes ni guerras, amor. Solo amor en estado puro.

miércoles, 11 de abril de 2007

30 días

Hace treinta días que te robé los primeros besos.
Treinta días después no puedo vivir sin ellos.

martes, 10 de abril de 2007

Tú seguías allí

Aquella mañana al abrir los ojos, aún estabas allí, junto a mi. Dejé transcurrir unos minutos mirándote, disfrutando de tu rostro dormido. Cerré los ojos. Pedí a los dioses que no fuera un sueño, que al volver a abrir los ojos siguieras allí, a mi lado. Me armé de valor, enterré mi cobardía, desterré el miedo a la soledad y abrí los ojos nuevamente. Tú seguías allí, junto a mi, dormida, ajena a la lucha que tan solo hacia unos instantes mantuve con mis temores. Volví a deleitarme con tu contemplación durante unos minutos más. Tras aquel tiempo detenido en el que solo existías tú, me levante con la precaución del que camina entre un mar de pompas de jabón, evitando reventar alguna. Me lancé a la preparación del desayuno como si se tratara de un ritual, de una ofrenda para una diosa. Zumo de naranja natural, exprimido por mis manos, símbolo del jugo de la vida que aun me queda por vivir, aromático café recién hecho como aroma desprende mi amor por ti, rebanadas de pan tostado al calor de mi corazón, mermelada dulce como tu voz, como las palabras con las que te despertaré. Concluido el ritual, dispuesta la mesa a modo de altar, me acerque con paso ceremonial al dormitorio, aún con el temor de que te hubieras esfumado como un espejismo al tocarlo. Seguías allí, placidamente dormida. Me aproximé a ti con devoción y bese tus labios apenas con un roce de los míos. –Buenos días amor – Abriste los ojos, que hablaron por ti, una sonrisa se esculpió en tu boca – Buenos días vida. -  Mientras te desperezabas suavemente me abrazaste, y nos besamos con pasión. En aquel momento supe que no te esfumarías más de mi vida. En aquel momento también supe que cuando un sueño se hace realidad, la realidad se puede romper como un sueño, cuidaré de no romper la realidad y viviré mi sueño.

sábado, 7 de abril de 2007

¿Cuánto?

¿Cuánto tiempo se tarda en matar a un hombre?
¿Lo que dura una canción de cuna?
¿Cuánto tarda en desangrarse?
¿Cuánto tarda el alma en abandonarnos después de morir?
Y para encontrar el amor.
¿Cuántos kilómetros ha de recorrer?
¿Cuántos mundos?
¿Y cuantas vidas ha de necesitar?
¿Cuántas batallas han de librarse?
¿Cuántas heridas ha de recibir un corazón,
antes de dejar de sentir, de dejar de amar?
¿Cuánta hiel podemos tragar?
¿Cuántas lagrimas derramar para secar los sentimientos?
¿Cuánto tiempo podemos respirar bajo el agua?
¿Cuánto tiempo respiraremos después de ver los pedazos de nuestros sueños rotos?
¿Quizás lo que dura una canción de cuna?

martes, 3 de abril de 2007