domingo, 25 de abril de 2010

En ocasiones los deseos se cumplen

Dicen que debemos poner especial cuidado con nuestros deseos, porque en ocasiones los deseos se cumplen. Yo pienso que más que poner cuidado con el objeto de lo que deseamos debemos recapacitar sobre si realmente es lo que deseamos. Si aquello que más ansiamos es lo  que nos colmará de felicidad. Preguntaros que pediríais al genio de la lámpara maravillosa os concediera un deseo un solo deseo. Obviamente ser feliz  es el fin último de nuestros deseos. Pero ¿Qué es aquello que nos hace felices? Una sola cosa que nos diera la absoluta felicidad. ¿La eterna juventud? ¿Salud de hierro? ¿Fortuna económica? ¿Nos haría felices la felicidad de los demás? ¿Y la desgracia? ¿Satisfacer nuestros más bajos instintos?
 Desde siempre he pensado que si deseas algo con todas tus fuerzas se cumple. Por ello creo que no me toca la lotería. Porque agote mi cupo de buena suerte. Porque el mayor deseo que tenía se cumplió. Se cumple cada día, una y otra vez. Cada amanecer, cada vez que vuelvo al hogar, cada sonrisa que me brinda Baas, cada vez que coloco los vasos en el friegaplatos correctamente (Las tarteras lo he dejado por imposible).
Curiosamente el mayor de mis deseos además de llenar mi vida de felicidad lo hace de preocupaciones, cuando enferma, cuando el géminis que lleva dentro decide amenizar el día jugando a la ruleta rusa con nuestras ilusiones. Con ello te das cuenta que los valores absolutos no existen, que la felicidad absoluta no existe, que la salud o la fortuna no significa nada si no es compartiéndola. Que la vida en si es plena si tiene luces y sombras. En esas sombras serás feliz si las cruzas de la mano de alguien, de alguien que te susurra baladas al oído, que te lleva el desayuno a la cama después de una excepcional tanda de trabajo, que unas veces te alborota con arranques de vitalidad y otras te ofrece su regazo dónde descansar a salvo. Alguien que te aguarda cada día en el umbral de la puerta para recibirte con un beso, que te brinda sus mejores caricias y besos.
En definitiva, cuidad lo que deseáis. Porque se cumple, a mí se me cumplió. Sí, sigo siendo “pobre”, trabajando más de 12 horas al día, más de 24 días al mes, todos los días me duele algo más, cada día estoy más calvo y más viejo. Sin embargo no creo que nada me proporcione más felicidad que Baas. Quizás no sea una Top model, ni la chica más bonita del mundo, pero sinceramente a mi me lo parece. Quizás no sea una rica heredera, pero junto a ella el dinero toma otro valor menos transcendente. Quizás a veces sea una insensata revolera, os juro que es una delicia que me da la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario