lunes, 25 de junio de 2007

Papitour

Hace  unos días asistí en Madríd al primer concierto de la gira del presente año de Miguel Bosé. Aunque Miguel es un monstruo del escenario, dominando todo el espacio del mismo, y como cantante no ha lugar a plantear ningún pero, sus 30 años en la brecha le avalan, tengo que decir que lo mejor fue la compañía con quienes acudí al evento. Mi chica y algunas de sus compañeras de trabajo. Tuvieron que tomarse con buen humor y algunas cervezas que la organización fuera pésima. La organización no estuvo a la altura del grandísimo artista que es Miguel ni de lo que significa.  En la abarrotada plaza de las Ventas el publico de todas las edades, jovencitos y los que éramos jovencitos hace 30 años vibró una vez más con su espectáculo. El concierto empezó antes de que entrase la mayoría del publico, además cuando desde fuera se escuchó que comenzaba la actuación entramos en avalancha a pesar de los tres controles de entradas que deberíamos de haber pasado. El publico no sabia por que entrada debía de pasar para acceder mejor a su localidad. Localidades que en algunos casos ya estaban ocupadas por personas que no les correspondía por que la organización no daba abasto a acomodar. El personal de la plaza estaba desbordado y no sabia ni orientar al publico hacia su localidad, publico que corría sin saber muy bien donde iba por las entrañas de la plaza escuchando angustiados que su ídolo había comenzado a evolucionar sobre el escenario sin ellos, después del dineral que les costo la entrada. Encima el sonido o quizás la acústica del recinto tampoco estaba acorde con el evento. En resumen, lo mejor Miguel y como se lo pasó mi chica saltando, cantando y bailando canciones de siempre y de ahora.

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