martes, 14 de agosto de 2007

1903

No, no es el año de una magnifica cosecha, ni aunque seguro que alguno ocurrió, el año de algún acontecimiento histórico. Es un numero mágico. 1903 es la altura a la cual tienes bajo tus pies miles de brillantes piedras preciosas, filigranas engarzadas en una alfombra de oscura lana. Por techo un manto de estrellas que casi puedes tocar. Allá abajo, en el valle, fuegos de artificio multicolores chisporrotean en un vano intento de alcanzar el cielo. No, no lo lograran amor, esta noche el cielo es tuyo.  Yo lo robe para ti. Con dos copas de vino blanco, cálido, dulcemente afrutado, a la luz de una trémula vela nos defendemos del gélido viento que nos reclama su trono de granito. Bosques postrados son testigos de que todo aquello que parece fuera de lugar en plena noche a 1903 metros del nivel del mar, velas, copas de cristal, manjares del mar, amantes apasionados, y palabras del corazón, todo ello esta donde debe estar. Por encima del mundo real que queda allá abajo con sus miserias, odios y mezquindades, ahí es donde nuestro amor no tiene lugar. Ese no es nuestro mundo ni nuestro tiempo aunque es el que nos ha tocado. Tan inmenso es nuestro amor que es aquí en el lugar más irreal donde más sentido cobra, aquí arriba sin mas muros que los del viento sin mas techo que el firmamento. No imagino mas digno lugar como templo de Venus o Afrodita. Pero el tiempo pasa y antes del amanecer fugitivos arropados por la noche siempre aliada de los amantes, descendemos al valle de las sombras con nuestro botín. Un trozo de cielo y pedazos de estrellas, ecos del viento de la montaña y aromas de los bosques. Recuerdos mágicos que iluminen nuestro amor. Recuerdos mágicos que no olvidaras jamás. Como yo no olvidare jamás el sabor del vino en tus labios, el rodar de tus lagrimas de emoción por tus mejillas, el reflejo de la llama de la vela en tu pelo, el chocar de nuestras copas brindando por que este momento no acabara nunca. Quisiera que todas nuestras noches fueran como esta, y que esta se repitiera eternamente, no lo sé. Si sé que no la olvidaré, estoy seguro que jamás la olvidaras. 1903.      

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