Era se una vez un joven caballero que deseoso de gloria ofreció sus servicios en el reino de Cadadia. Esposó con una de las princesas del reino y para mayor honor de su dama se enzarzo en mil batallas y allá donde surgía una cruzada allí estaba nuestro caballero. Después de cada campaña, volvía el guerrero al reino cansado pero ilusionado a ofrecer los valiosos botines ganados en duras batallas y asedios. Solo que cada vez que volvía, en su reino faltaba algo, cada vez que volvía una palabra se perdía. Primero la “Tolerancia”, después el “Respeto”más tarde “Sinceridad”. Nuestro caballero siguió batallando extrañado por la circunstancia pero sin darle mayor importancia, él es un guerrero solo debe preocuparse por batallar, así hasta que se perdió la palabra “Amor”. Entonces el caballero, después de una ultima campaña descendió a la cámara de tesoros y descubrió que faltaban más palabras de las que se temía. Su reino se había convertido en el Reino de las Palabras Perdidas. Las malas palabras que quedaban “odio”, “rencor”, “intransigencia”, “egoísmo”, habían ocupado el espacio que dejaron las palabras perdidas. Profundamente preocupado quiso exponerlo en audiencia a su majestad pero las malas palabras ya ocupaban el trono como consejeros del reino. Desde ese momento cayó en desgracia y fue encerrado en las mazmorras, allí encontró a la palabra “libertad” también encarcelada. Entonces fue cuando de su interior escuchó la llamada de la insurrección. Los votos jurados por su condición de caballero le obligaban por su honor a guardar lealtad a su majestad, pero tras una fuerte lucha interior protagonizo una espectacular fuga junto a la palabra “libertad”. El caballero fue repudiado, difamado, y perseguido. Y tras meses de huir, oculto en los bosques junto a la palabra “libertad”, encontró una doncella que daba cobijo en el bosque a las palabras que conseguían huir de las garras del Reino de las palabras perdidas. En este encuentro el caballero se enteró de que las palabras no se perdían sino que eran secuestradas por los malos sentimientos. La palabra “verdad” que siempre se abre camino entre la falacia y la mentira fue la primera en escapar. Días después del feliz encuentro de el caballero y la doncella, oculta entre unas zarzas la palabra “amor” temblorosa y asustada fue encontrada por la doncella, que la recogió y curó sus heridas y se la ofreció al caballero que creyó para siempre perdida la palabra “amor”. Desde ese momento el caballero y la doncella junto a la palabra “compartir” enseñaron a las demás palabras fugitivas que cada una sola por si misma no podían hacer frente al Reino de las Palabras Perdidas y entonces encabezaron la insurrección. Pero no lanzando feroces ataques, esa era la forma de actuar de las palabras que aun quedaban en el Reino de las Palabras Perdidas que eran capitaneadas por los malos sentimientos, era la forma de actuar de palabras como “envidia, codicia”. La palabra “pasión” que es un tanto ambigua dependiendo del bando donde se encuentre, convencida por la palabra “amor” se cambio de bando. Junto con ella pusieron en marcha la estrategia que doncella y caballero urdieron para iniciar la rebelión. Con la palabra “pasión” las palabras “tolerancia, respeto sinceridad y amor” levantaron un muro fortificado invisible, en realidad era un filtro a través del cual solo podían pasar las palabras bajo la influencia de los buenos sentimientos. Por orden de la tolerancia no se prohibiría en paso a ninguna palabra por ambiguo que fuera su significado, siempre y cuando el muro de los buenos semtimientos les franqueara el paso y se sometieran al “dialogo, la transigencia y el razonamiento”. De este modo tuvieron cabida en el nuevo reino palabras como “religión”, “combatividad”, “perseverancia” que en ocasiones a su llegada al nuevo reino eran tuteladas por otras palabras como así ocurrió con la palabra “lucha” que siempre era acompañada por la palabra “nobleza”. Con el transcurrir del tiempo el nuevo reino fue cada vez más fuerte pues sumaba cada día nuevos súbditos-palabras que huían del Reino de las Palabras Perdidas, en este ultimo la palabra “putrefacción” se iba adueñando de todo incluso la “avaricia y el odio" fueron absorbidos por ella, solo la “mentira” mantenía su status, sin ella todo el reino se desmoronaría. La mentira se encargaba de cubrir con su manto la pudrición del reino. Solo que de tanto mentir se mintieron así mismo sin darse cuenta que en el Reino de las Palabras Perdidas no quedaban más súbditos que ellos mismos con los malos sentimientos. La doncella y el caballero alcanzaron gran felicidad pues al estar rodeados de todas la palabras de buenos sentimientos y otras como la “experiencia y la sabiduría” les ayudaban a elegir siempre la opción más acertada y si “la audacia o el riesgo” les gastaban una broma azuzados por “la sorpresa” allí estaba la “tolerancia” para que todo quedase en unas risas. A las palabras como “pena y tristeza” se les dio cabida pues que valor tendrían “comprensión y animo” si no tuvieran oportunidad de demostrar su valía.. Por consejo de la “equidad” doncella y caballero en nombre de la “justicia” decidieron no poner nombre al reino pues no deseaban darle más protagonismo a unas palabras y quitárselo a otras. Aunque popularmente fuera del Reino le llaman Utopía. Con estas bases sentadas el reino no necesitaba gobierno y doncella y caballero se retiraron a un principado donde reinaban “el amor y la armonía”
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