Hay días raros, días en los que todo se tuerce, días en los cuales todo va mal o nada funciona. En esos días cuando la taza de café se quiebra en el suelo o un pececillo de colores no aparece en el acuario y temes que se lo comieran sus vecinos, en esos momentos pienso en ti. Paso la fregona al suelo, pienso en ti y sonrío, echo otro vistazo al acuario y descubro al alevín escondido entre las plantas, en esos momentos lo único malo es que no estás. Si estuvieras todo sería perfecto. Pronto habrá más momentos perfectos que vacios. Y cuando como cada mañana vuelva a buscar tu calor dejaré de encontrar sabanas frías. Dejare de darte los buenos días en el portal de tu casa para desearte un buen día envuelto en besos y caricias cuando aún no ha salido el sol.
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