domingo, 18 de febrero de 2007

El TALENTO HUMANO

Hace unos días, mi hijo mayor me entrego el primer CD musical, (Espero que no sea el ultimo) en el que el participa como fagote. En este CD recién publicado se puede escuchar 4 piezas interpretadas por la Banda Sinfónica La Lira de Pozuelo. Fueron grabadas en el Certamen Nacional de Cullera y En el Certamen Internacional Ciudad de Valencia. Con estas interpretaciones obtuvieron el 1º puesto y mención especial del jurado en Cullera y el 2º puesto en su categoría en Valencia. A todos los que han hecho posible estos éxitos va dedicado el siguiente párrafo:


                Asistir a la interpretación de una sinfonía es asistir a la máxima expresión del talento humano. Pensemos en cuanto talento y virtuosismo se reúne entorno a un mismo evento, decenas de músicos que dedican su vida a la interpretación del talento que los compositores plasman en las partituras, un director que con su propio talento amasa con pasión el de sus músicos, tan diferentes entre si (jóvenes, viejos, mujeres, hombres) de cualquier procedencia y condición social, aderezo del talento que vio la luz gracias a un compositor quizás fallecido hace más de 100 años nacido en alguna lejana nación. Así vemos como el talento no solo vence al tiempo e incluso a la geografía tendiendo puentes y trazando caminos de 7 notas, además derriba fronteras. Construye teatros monumentales cuya acústica diseñaron arquitectos para la máxima expresión del talento artístico. Presente está el talento en las manos de los artesanos que construyen los instrumentos musicales, con materiales muchos fruto del talento de la naturaleza, maquinas de precisión para transformar el talento en música. Música que no es más que una sinfonía de talento humano en armoniosa conjunción para ofrecernos una de las experiencias más impresionantes que la vida nos ofrece. Más aún que la vida misma, ya que el talento es capaz de recrear en nuestros oídos las tempestades de la naturaleza, el nacimiento de la vida o el final de esta, incluso la enfermedad o la guerra. La guerra, artilugios formidables puestos por el hombre a disposición de la destrucción, no es más que otra expresión de talento humano, solo que sus artesanos viven ciegos por la codicia,  sordos son sus directores incapaces de escuchar la sinfonía de la vida, necios los interpretes inútiles para encadenar con armonía 2 notas, sus instrumentos solo emiten estruendosa sinfonía de dolor y muerte. Talento que negado para el arte es inútil para la vida. Por todo ello tocad, seguid tocando, liberad todo vuestro talento, tocad más y más fuerte hasta que vuestra música acalle los cañones  y amanse los animales de la guerra. Tocad una y otra vez muchachos, tocad. Quizás algún día el talento humano derrote nuestra propia necedad humana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario