martes, 20 de febrero de 2007

PARA BASTET

Si todas las gotas de lluvia que caen sobre mí fueran aquellas que tu derramaste un día, con devoción, para entregártelas, entre mis manos las recogería. Como tú has hecho con los pedazos de mis pensamientos, que a mi espíritu los has devuelto. Que menos pueden hacer dos amigos, uno acompañar recuperando los trozos que en el caminar del laberinto vierte  amargamente el otro, para que como escudero fiel pueda pertrechar al compañero herido, cuando decida alzarse y lanzarse de nuevo al combate. Vuelvo de nuevo al campo de batalla, quizás con mas cicatrices de las que nunca tuve pero con más vida de la que nunca imagine que tendría. No tengo miedo a perderla, que valor tiene un tesoro enterrado en una isla que en los mapas no se encuentra. No hay vida sin riesgo, ni caballero sin escudero, ni amigo que no sepa caminar a la par, ni delante ni detrás. Gracias mi escudero por que mi armadura has recompuesto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario