La vida es como un río, ya esto ya sé que esta muy gastado. Me refiero a que tienes 3 opciones.
1-dejar de nadar, con lo cual te ahogas y punto. 2- dejarte llevar por la corriente y disfrutar del viaje, incluso llegas a pensar que conduces tu vida por donde tu quieres.
3-nadar contra corriente, oponerte al torrente con gallardía. Es duro, muy duro pero muy edificante espiritualmente.
En los tres casos, hagas lo que hagas, al final acabas en el mismo sitio, en el mar. Salvo que algún estúpido se le ocurra construir una estúpida presa, en un lugar estúpido, para producir hortalizas en terrenos baldíos al triple de su coste que si las sembraran donde deben.
De todos modos siempre puedes nadar hacia la orilla, salir del agua, sentarte en la ribera para ver pasar la vida, incluso el cadáver de tu enemigo. Pero, ¿Quien quiere vivir eternamente?
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