Si algún día te perdiese, pondría mi barco rumbo allá donde el océano se funde con el cielo, donde las estrellas de mar se confunden con las del firmamento. Y entre las brumas el corazón navegaría sin descanso abordando galeones y saqueando todas las plazas a mi paso hasta hallar tu puerto. Una vez en tu bahía anclado mi bergantín pirata, solo dos caminos quedarían a este cansado marino corsario. Raptarte y huir a donde los buques no izan bandera alguna y solo la ley del destino alcanza. O rendir mis cañones a tus pies y encerrarme en tus mazmorras, porque para que quiero libertad si mi corazón ya es tu prisionero
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