Tengo una gata canela, canela fina es mi gata. Como buena gata no responde ni a amo ni a nombre. Pero no es nada tosca, y menos cuando a mis piernas se enrosca. Cuando en mi oído ronronea me mata, pues ahí es mi perdición mi gata. Y si en mi pecho baila y maúlla, yo la dejo que siga dando la bulla. A veces quiere escurrirse de mi regazo, pero siempre, siempre vuelve a mis brazos. Que preciosa es mi gata, como la quiero yo a mi gata.
No hay comentarios:
Publicar un comentario