miércoles, 21 de marzo de 2007

Destino

Desde tiempos inmemoriales el hombre a sentido deseos incluso obsesión por conocer de antemano su futuro. Desde el pueblo llano a emperadores y gobernantes, utilizan las más diversas artes y ciencias para vaticinar el destino. Tendemos a pensar que el conocimiento por anticipado de nuestro destino nos da ventaja frente a nuestros enemigos y puede asegurar nuestros éxitos.  Si reflexionamos pausadamente caeremos en la verdad, conocer el destino es una amarga condena. Si somos conscientes de conocerlo a ciencia cierta podremos asistir angustiados al espectáculo de ver como se nos viene encima o podremos luchar en vano por modificarlo igualmente angustiados, sabiendo que hagamos lo que hagamos el destino ya está escrito. Es el ser o no ser de Hamlet. Si ponemos en duda los augurios lo único que hacemos es ponernos una venda en los ojos para no ver lo que no queremos ver. Pero claro no todo destino es negativo. No el destino ni es negativo ni positivo es el que es, nada más. Y todo destino en ocasiones es halagüeño y en ocasiones terrible. A ver si alguien me explica que tiene de estupendo vislumbrar el destino, para mí es una amarga condena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario