Hace tiempo tengo la impresión de que las personas somos inmortales, es más, eternamente jóvenes. Sin embargo, no cabe duda de que envejecemos y morimos. ¿Cómo se resuelve esta paradoja? Pues bien, las personas no envejecen por que si, es la falta de esperanza y de amor lo que nos hace envejecer y por fin morir. ¿Tonterías? Dame una razón más convincente para dejarte morir que una eternidad sin amor. En una eternidad puedes obtener sabiduría, tesoros, poder, tienes tiempo para conseguir todas las metas que te propongas por difíciles que sean. Ahora bien, el amor no es eterno, por tanto efímero, fugaz dentro de una eternidad. Porque es cosa de dos incluso más y no todos tenemos el mismo concepto de cómo amar. Porque haciendo una disección abstracta del concepto todos coincidimos en que posee un fuerte componente de pasión, que por otra parte no tiene por que ser en gran cantidad. El mantenimiento de esta pasión se basa en la capacidad de sorprendimiento mutuo de los amantes, incluso de mantener una dosis de misterio sin crear desconfianza, que mantenga viva una llama de curiosidad y deseo de conocer más de la persona deseada, en definitiva la fascinación que sentimos por la persona que ejerce cierto encanto sobre nosotros. Capacidad de experimentar y compartir nuevas sensaciones y experiencias de cualquier índole sin desechar a priori ninguna propuesta del otro sin ser escuchada por descabellada que parezca. Seguro que se nos podrían ocurrir un millón de componentes del amor que por su naturaleza condicionan la durabilidad de este. Todos estos ingredientes se aglutinan arropados por cuatro componentes que le da la cohesión como si de cemento se tratara para que no aparezcan grietas al mínimo seísmo pasional, Sinceridad, Tolerancia, Respeto, Admiración. Si a un reciproco enamoramiento catalizado por la pasión le agregamos estos componentes nos encontramos que nos comemos el mundo, vigorosos, alegres, no hay adversidad que no podamos vencer y no hay nada más importante en el mundo que mantener esa llama que nació en nuestro corazón. Mientras arda esa llama nos mantendremos jóvenes aunque nuestro cuerpo envejezca, siempre hallaremos fuerzas para un ultimo asalto. Sin embargo mientras que el amor solo mantiene nuestra juventud, no rejuvenece. Por el contrario, el desamor, el odio, el amor no correspondido, los celos, la envidia, la sospecha, el recelo..cualquier cosa que actúe como disolvente del amor, deteriora en progresión aritmética nuestro estado de salud espiritual lo cual nos lleva al envejecimiento prematuro y amargo. Y por más riquezas y sabiduría que hallamos podido amontonar en nuestra pequeña eternidad, ni todo el oro del mundo pueden comprar amor, ni todos los científicos del universo pueden sintetizar el amor, pero eso si la necesidad de amar y ser amado es constante y se va cobrando segundo a segundo su porción de vida si no se ve correspondida. Por ello yo abdique de mis habilidades para obtener riquezas, desdeñe los mapas que guían al dorado, incluso cercené la búsqueda de la verdad, a cambio de encontrar el amor verdadero. Y así se lo hago saber a la persona a la que debo mi particular eternidad. Tu ya sabes que me refiero a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario