Ayer en caída libre hacia el profundo abismo, hoy aprendí a volar sin alas sobre el mistral de tu sonrisa. A nadar en tus mejillas, a besar la vida, a abrazar el riesgo, a amar sin miedo, ni siquiera de perderte, porque tú eres así y así te quiero. Y si he de morir que no sea de viejo, que sea por mi corazón herido de certero zarpazo. Si he de morir que no sea por perseguir un sueño, que sea por vivir, por tocar el cielo, por besar tus manos una vez más. Si he de dormir que sea por soñar que me quieres. Si he beber que sea de tus labios. Si he de despertar al amanecer que sea a tu lado. Si he de ser peregrino lo seré de tu devoción. Si mañana he de volver a ver el sol que sea en el reflejo de tu cabello. Porque no hay vida sin amor, ni amor sin riesgo, quiero vivir peligrosamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario